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 nº.008  noviembre  2.005  Mundo económico

 
 

    

 

 

                España en                   

                   el filo de

                           la navaja

 

Muchos periodistas no entendemos por qué decir que la economía española está empezando a ir mal tiene que ser una opción política. Hay datos que lo demuestran y en este análisis vamos a señalar los principales de un modo transparente y directo.

  Los precios, que hasta el año pasado se encontraban bastante contenidos, habrán subido a finales de 2005 un 4%.  La principal repercusión es que, como la deuda de las familias ha alcanzado el 75% de la producción nacional, unos precios más altos les exigirán un esfuerzo todavía mayor para conservar el nivel de vida del que disfrutan ahora. Lo más probable es que consuman menos, cinco puntos menos según los indicadores de The Economist durante los próximos cuatro años, lo que significa que las empresas reducirán sus ingresos y, por lo tanto, bajarán los sueldos o despedirán a una parte de su plantilla.

    En segundo lugar, tenemos el problema de esas pequeñas y medianas empresas que contratan al 70% de los trabajadores de nuestro país. Como sintetizaba yo mismo en mi blog recientemente, la política de subvenciones a la investigación está siendo un completo fracaso y menos de la cuarta parte de nuestras PYMES tiene su propia página web. El retroceso en las tecnologías de la información implica una falta de competitividad brutal.

     Y precisamente es la falta de competitividad lo que nos ha obligado a perder cinco puestos en el ránking mundial durante los últimos doce meses. El Foro Económico Mundial lo afirma sin la menor duda. Es importante hacer una reflexión al respecto: Perder fuelle competitivo implica menos capacidad de generar nuevos puestos de trabajo, ser más vulnerables frente a las economías europeas, americanas y asiáticas, y que nuestro país sea todavía menos atractivo para las inversiones extranjeras (con el Gobierno Zapatero hemos perdido el 30% en un año y medio).

    Es completamente cierto que hemos conseguido una de las mejores cifras de nuestra joven democracia en lo referido al paro: Por fin estamos por debajo de los dos millones. Pero también debemos recordar que los que trabajan empeñan casi el 40% del sueldo en los pagos de su vivienda y que es precisamente el ladrillo (además del turismo) el verdadero motor del crecimiento económico, que se reducirá en los próximos años aunque no parece que vayamos a entrar en ninguna crisis hasta 2009.       

¿Cuál es el problema? Que crecer menos implica crear menos empleo y de peor calidad, que cimentar el armazón de la economía en un consumo que tiende a la baja y en un mercado inmobiliario que tiene que estallar en poco tiempo es arriesgarse a una crisis como la de principios de los noventa (con un 25% de paro) si empiezan a fallar estos pilares tan frágiles, y, en definitiva, que como ocurra nos vamos a encontrar con unas familias tan endeudadas que van a ser incapaces de afrontar los tiempos difíciles.

No es una situación horrible pero estamos caminando sobre el filo de la navaja.

                                                                                                           Gonzalo J. Toca

 

 

 

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