el dardo digital

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nº. 001   marzo  2.005  Cultura

             CABO              TRAFALGAR                 

             Arturo

Pérez Reverte

Esta estupenda novela nos sumerge de nuevo en uno de los temas preferidos del autor, la narración de sucesos catastróficos de la Historia de España en clave épica y hasta gloriosa. Arturo Pérez-Reverte insiste en los tópicos que mejor maneja, la valentía para enfrentarse al propio destino y la lucha entre el ser humano y las reglas establecidas.  La coherencia como pauta vital en los momentos delicados, aunque se sepa vaya a conducir al desastre, se presenta como una virtud característica del alma española ausente en otros pueblos más pragmáticos (en este caso el francés, y en novelas-episodios anteriores, el holandés). Siendo el trasfondo ético parecido al de otras novelas, con unos personajes que desprenden tensión interna y tranquilidad externa, de carácter popular y honrado frente a los de las corruptas clases dirigentes, lo más novedoso consiste en la visión del imaginario barco de guerra “Antilla” como un mundo solitario que se enfrenta a la destrucción con sus 700 hombres a bordo, que contempla desde la distancia, a pesar de estar metido en el fragor de la batalla, lo que pueda ocurrir en los demás navíos de las flotas española, inglesa o francesa.

 El autor va desgranando el día de Trafalgar con gran sentido del ritmo, haciendo que los personajes y también los barcos evolucionen de modo convincente. Todo ello con un rigor documental admirable y con la introducción (otra costumbre del autor) de valoraciones históricas sobre el momento histórico de España principios del XIX, momento en que se podría haber conseguido una recuperación que pusiera a España entre las naciones más poderosas del ámbito europeo pero que desembocó en un siglo plagado de dificultades. Es en estas digresiones o críticas históricas donde la conciencia de España de Reverte se hace más amarga, sin que se pierda por ello el sentido del humor o el gracejo local, en este caso especialmente logrado a través de los modismos gaditanos.

 En resumidas cuentas, novela en la línea de las anteriores, que se lee de un tirón, con personajes atractivos pero que dado el limitado formato temporal y espacial de la novela, no quedan plenamente explicados. Hay pasión (individual y colectiva) a raudales, una ambientación espectacular, la emoción de las grandes batallas, y la reivindicación histórica de que el fracaso militar no tiene por qué implicar un fracaso moral. Plenamente satisfecho.

                                                                                            J.M.N.

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