el dardo digital

 
 

 Hemeroteca

 
 

nº. 002 -  abril 2.005 - Actualidad 

¡ GRACIAS !

 

Estuve en Cuatro Vientos hace dos años cuando nos visitó el Papa. Fue una experiencia inolvidable, algo que te marca para siempre. No se puede negar que los católicos vivimos tiempos difíciles. La sociedad actual basada en el egoísmo individualista y la búsqueda del hedonismo fugaz nos dificulta nuestra tarea a los que queremos vivir nuestra fe con profundidad. Por ello su figura nos ayudó siempre  con su ejemplo para darnos fuerzas cuando estábamos ante dificultades. El nos enseñó que el mejor camino no siempre es el más fácil, y nos invitó a testimoniar con nuestra  vida “que las ideas no se imponen, sino que se proponen”. Ahora debemos seguir trabajando  como siempre hizo él.

     Son muchos  los aspectos en los  que sobresalió Juan Pablo II. Quién no recuerda su trabajo como incansable pacificador del mundo. En Cuatro Vientos dijo que debíamos “responder a la violencia ciega y al odio inhumano con el poder fascinante del amor". "Venced la enemistad con la fuerza del perdón”.  También nos dijo que debíamos mantenernos “lejos de toda forma de nacionalismo exasperado, de racismo y de intolerancia”. El Papa también alertó sobre el drama de la cultura actual que “es la falta de interioridad, la ausencia de contemplación”.

     Muy importante fue su defensa de la Europa Cristiana y la solidaridad entre los pueblos. Como nos dijo en su discurso aquel día, los jóvenes  teníamos que trabajar por “una Europa fiel a sus raíces cristianas, no encerrada en sí misma sino abierta al diálogo y a la colaboración con los demás pueblos de la tierra; una Europa consciente de estar llamada a ser faro de civilización y estímulo de progreso para el mundo, decidida a aunar sus esfuerzos y su creatividad al servicio de la paz y de la solidaridad entre los pueblos”.

     Aquel día también nos insistió en la defensa de los derechos de la Mujer y reivindicó como nadie la figura de la Virgen María, “madre cercana, discreta y comprensiva”.

     Se nos fue Juan Pablo II. El Papa nos ha dejado. Pero nunca estaremos solos, porque como nos dijo él mismo “el Señor nunca dejará de acompañaros, con su gracia y el don de su Espíritu”.

     Gracias por ayudarnos a ser mejores personas.

     Descansa en paz.

                                                                                     Jaime Domenech

 

 
 
 

volver

 
----